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Strangers

Strangers

Continúo con los pensamientos que me vienen a la mente, que se me ocurren al escuchar el disco citado en el artículo anterior "Children of the Sun". Comenzando por el primer tema, Strangers...

Extraños.

Al principio éramos como extraños en un mundo nuevo.
En los primeros días tantos colores se abrieron a nuestros ojos, tantas sombras y luces, tantos verdes... que recuerdo que de algún modo tuve miedo y por medio de alguna rabieta expresé mi falso deseo de volver a la ciudad donde había nacido. Pero aquella tierra empezaba a tratarme tan bien... que no tardé en olvidarme de grises fachadas y aceras, de humos, ruidos y gentíos. Nos habíamos mudado de una ciudad industrial a la amable campiña inglesa. Las fragancias de una hermosa primavera envolvían nuestra niñez.
Y allí transcurrió mi infancia. Allí aprendí y empecé a vivir. Y llegaron mis primeras desilusiones y mis primeros gajos de felicidad. Descubrí el amor y la soledad. En cierto modo mi infancia está escrita en aquellos caminos que tan hondamente tengo grabados en mi mente; y es sólo en mi mente donde están aquellos muros de piedra y musgo que los bordeaban; con los árboles, los pequeños arroyos, los grillos del campo abierto... Y aún ahora me considero un extraño cuando vago por mi pequeño paraíso de recuerdos. Y creo que sólo dejaría de serlo si allí volviera. Aquellos pocos pero largos años me vienen como fragmentos de un dulce paraíso; nuestra vida era un juego inocente libre de preocupaciones y de angustias.
Enfin, allí estábamos a la puerta de nuestra nueva casa, boquiabiertos, tímidos, rebosando inocencia. Mi pequeña hermana Sally y yo, cogidos de la mano, observábamos a la mujer que nos abrió la puerta y habló con nuestra madre. No era tan gruesa como nuestra criada en la ciudad, pero estaba tan llena de palabras que pensamos que el sol se pondría antes de que cruzáramos el umbral.
Con nuestros ridículos vestidos nuevos parecíamos brillar entre aquellas simples personas del campo. ¿Simples personas?...pero tan humanas que no creo que la vida tuviera otro propósito que no fuera vivir como ellas.
Poco a poco el tiempo fue volando. La escuela comenzó, hicimos amigos, empezamos a explorar los alrededores de nuestra casa. Pronto dejamos de ser unos extraños.
Por la noche le prometí a mi hermana que al día siguiente iríamos a espiar el jardín de aquella casa al lado de la colina. Sally decía que en aquellas hermosas flores había visto hadas...

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